lunes 27 de junio de 2011

¿Quién tira la primera piedra?

Concebimos el matrimonio como una institución solemne regida sobre códigos morales que para llegar a buen puerto son recomendables respetar. Esas leyes impuestas por la sociedad se han ido digiriendo a lo largo de las décadas, en ocasiones atragantadas y en otras tantas vomitadas pero siempre han ocupado su lugar. Ahora bien, quien de un paso en falso para desviarse de la senda marcada está vulnerando la regla. La sentencia a ese incumplimiento la dicta la conciencia para quien delinque o el amor, cariño, estabilidad, apego o como se quiera llamar, por parte de la víctima.

La ópera prima de Tadjedin como directora no es sólo una cinta sobre cuernos, va más allá diseccionando los motivos que llevan a tomar una decisión de tal calibre. Y es que pocos trabajos como éste desarrollan de una forma tan sincera el recurrente tema de la infidelidad. Se agradece que la cineasta no juzgue a ningún personaje. Brinda la oportunidad de hacerlo al espectador al convertirle en partícipe en todo momento. Juega con una baza muy importante, es conocedora de que cualquiera puede utilizar el filme como un espejo dónde reflejar sus miserias, miedos o inquietudes y da en la diana como en su día lo hiciera Sam Mendes o Rodrigo García.

Envueltos en un eficaz montaje vamos contemplando como una pareja aparentemente estable se va desquebrajando en silencio por culpa de unos celos infundados y falta de confianza que en el fondo no es más que una excusa para volcar la inseguridad propia en el otro. El personaje de Knightley no puede describirlo mejor. Se dice que donde hubo fuego cenizas quedan y aquí el dicho queda patente.

Y donde realmente el fuego quema como nunca es en las escenas que comparten Knightley y y el actor francés Canet. La química arrolladora que se desprende en cada secuencia llega a conmover. Quien diera vida a Elisabeth Bennet en la tan aplaudida Orgullo & Prejuicio, ahora se marca una de las mejores interpretaciones de su trayectoria. Sus miradas y silencios nos hacen cómplices en todo momento. Podemos entender su comportamiento y hasta compartirlo. Igual sucede con la actitud del personaje de Worthington al que se le puede tachar de inexpresivo frente a la imponente Eva Mendes pero que encaja a la perfección en un papel que no requiere más matiz que la decepción con uno mismo.

Sólo una noche ahonda en esa parcela íntima de cada individuo dentro de la pareja removiendo conciencias. Adopta una postura objetiva pero puede que el espectador no lo sea tanto y criminalice el acto físico antes que el psicológico. Ya se sabe, quien esté libre de pecado ...

Lo mejor: el desarrollo del personaje de Knightley
Lo peor: que el deseo de ver carnaza eclipse la esencia de la cinta.

domingo 19 de junio de 2011

+ que una BSO: Hedwig and the Angry Inch

Comenzaba el siglo XXI y todo el mundo hablaba de Moulin Rouge, un musical transgresor con una banda sonora deliciosa, un guión correcto y pirotecnia a doquier sin embargo pocos se pararon a contemplar una cinta que pasó sin pena ni gloria pero que es preciso recuperar. Hedwig and the Angry Inch constituye una peculiar obra cinematográfica que reúne una gran interpretación de John Cameron Mitchell, un formidable guión sobre la aceptación de cada uno y por si esto fuera poco, una banda sonora que no desfallece en un sólo instante.
Cada número musical presenta un sentimiento o un momento en la vida de Hedwig de una forma tan exacta que es imposible no caer rendido. No olvidemos que estamos ante un musical y por muy bien que queden a cámara los estrafalarios vestidos y pelucas es transcendental la melodía. Compuesta por Stephen Trask, rinde un sincero homaneja al rock y al punk, desde David Bowie hasta Kurt Cobain con algún que otro medio tiempo (Win in a box) tan pegadizo que resulta imposible quitarlo de la cabeza.
A destacar el temazo Midnight radio que cierra el acto y The origen of love, simplemente sublime.
Una banda sonora que no puede faltar en cualquier ipod de los amantes del género. Excepcional.

domingo 12 de junio de 2011

Expectativas inalcanzables

Siento discrepar con Tim Burton cuando sentencia que Insidious devuelve al cine algo que ya se daba por perdido y es la sensación de verdadero terror. Señores no nos llevemos a engaño. En sonadas ocasiones se ha vendido humo a la hora de promocionar una cinta pero en el presente caso es de juzgado de guardia. La sugestiva reacción de un público postcasting durante la proyección ya huele.

Tras el aclamado éxito que ha supuesto la cinta en tierras americanas ahora toca el tan saciado boca oreja para aplaudir una cinta que no deja de ser un producto visto en infinidad de ocasiones. Sin embargo su engañosa campaña de marketing hacen convertir a la cinta en el taquillazo de la semana.

Esta claro que el efectismo vende y hay que reconocer que Insidious cuenta con secuencias de alto voltaje a lo que a sustos se refiere. Con un arranque demasiado pausado no es hasta pasada la primera media hora que encontramos algún resquicio de lo vendido. Bajo el slogan "no es la casa lo que esta embrujado, es su hijo" nos pretenden hacer pensar que la película va a suponer una vuelta de tuerca al género . ¿Acaso es la primera vez que se cierran puertas solas o que los susurros llegan desde el desván? ¿Nunca hemos visto una ridícula medium en avanzada edad dando la bienvenida al más allá?

Con todo este lastre a su espalda, la cinta de James Wan no pretende innovar a pesar de los intentos publicistas. Las referencias a clásicos del género y del subgénero hacen enseguida acto de presencia y a pesar de ello no desentonan. Juega en terreno conocido pero puede estar más que orgullosa de lo que está cosechando.

La ovación que merece el director de la magistral Saw (2004) no la hallamos en el resultado sino que tenemos que retroceder en el tiempo y aplaudir lo arriesgado que supone mentalizarse para dirigir una cinta que no ha de ser tomada en serio por ser contraproducente. Si se obvia esto último y recuerdas la descarga adrenalínica que supuso la última vez que visitaste un pasaje del terror, puedes encontrar una cinta que llega al aprobado.

Lo mejor: es tan desvergonzada que por momentos se agradece.
Lo peor: la insidiosa y descarada publicidad creando expectativas inalcanzables.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...