domingo 31 de enero de 2010

Vistas en Enero



Lo mejor:

Up in the air: Clooney en estado de gracia y caras nuevas como Kendrick en la obra maestra de Reitman
Soñadores: el mayo del 68 de Bertolucci con una Eva Green desprendiendo sensualidad a raudales
Avatar: el mega-entretenimiento más visto de la historia es algo más que diversión

martes 26 de enero de 2010

Una lección de recursos humanos, y tan humanos

En gran cantidad de ocasiones si los títulos de crédito son acertados hacen presagiar que lo que veremos a continuación nos va como poco a gustar. En Up in the air, lo último del director de la sobrevalorada Juno, esta regla se cumple con creces. Jason Reitman nos obsequia con unas singulares perspectivas de diferentes terrenos americanos desde lo más alto con el temazo This land is your land de Sharon Jones & The Dap Kings para presentar a su equipo. Y a partir de ahí despega una obra de necesario visionado por que hay cintas que son como espejos, cualquiera se puede sentir reflejado en un determinado momento y esos fotogramas pueden llegar a ser tan crueles o satisfactorios como un espejo.
Tras Gracias por fumar y Juno, Reitman se marca su cinta más sincera, con un brillante humor durante la primera parte junto a un descafeinado desenlace. El film se alza gracias a su inteligente guión y a unas interpretaciones más que correctas. Y es que un tema social como las consecuencias de una crisis económica da para mucho, desde el lacrimógeno drama hasta la comedia más desternillante. Sin embargo aquí estamos ante una obra balanceándose entre ambos límites sin decantarse por ninguno de ellos. El acierto está en juntar una historia personal que nada tiene que ver con el eje central del film, llegando en momentos a fusionarse. Estoy hablando del criterio del personaje de Clooney sobre la vida. Un hombre de mediana edad sin compromisos al que la vida le sonríe de boca para fuera pero que él y sólo él sabe que es una fachada. Y es que no se puede tapar el sol con un dedo.
El casting es excelente, alguna cara nueva como Anna Kendrick aportan frescura y ante todo el papel más carismático. En cosa de diez minutos pasas de odiarla, ante su presentación, a enternecerte en el resto del metraje. La química que irradian las escenas entre George Clooney y Vera Farmiga traspasa la pantalla. La ironía de ambos se entrelaza con la ingenuidad y entusiasmo del personaje de Kendrick produciendo en el espectador más de una risa.
El talón de Aquiles del film está en la desproporción de la cinta, si bien su primer acto es para sentenciar que nos hayamos frente a una cinta soberbia, su llegada al final nos indica que casi es una obra maestra y se quedó en el casi. No obstante, Up in the air es lo mejor que ha filmado Reitman hasta la fecha. Una cinta divertida y realista, sencilla y profunda y ante todo muy recomendable.

Lo mejor: la inteligencia de su guión hace mella en el espectador
Lo peor: que el Nespresso de Clooney opaque su interpretación

sábado 23 de enero de 2010

Si Fellini levantara la cabeza

Este Nine de Rob Marshall es el más claro ejemplo de que unos buenos ingredientes no siempre forman un excelente manjar. El arte de saber combinarlos es complejo y aquí a Rob Marshall no se le ha ido la mano precisamente con la sal. Desproporcionado musical que no consigue alzar el vuelo en ningún momento y esto se debe, sobre todo, a la falta de un guión carente de ritmo y una mezcla de estrellas que se opacan unas a otras sin resplandecer casi ninguna de ellas.
La grandilocuencia de Marshall siempre ha estado presente en su escasa filmografía, creer dando más de lo que en realidad nos presenta. Sus anteriores trabajos dejaron un sinsabor que aun hoy perdura, ni Chicago llegó a ser el musical soñado ni la adaptación de Memorias de una Geisha desprendía la emoción requerida, pero desde luego su último trabajo está muy por debajo de ellas.
En Nine se vislumbra un buen intento de acercarse al 8 ½ de Fellini, pero eso, sólo un intento. Day Lewis no es Mastroianni, ni falta que le hace, pero como Guido Contini no da la talla. Una interpretación bastante plana para lo que este actor nos suele regalar. El resto del reparto merece un análisis más detallado.
Marshall pensó en un elenco de estrellas premiadas para dar luz a una cinta que ni unos números musicales llegaría a resucitar. Judi Dench, de lo mejor que ha parido el cine británico, pasa a pies puntillas por el escenario, en una interpretación para olvidar en dos días junto con Sophia Loren, cuya aparición recuerda más bien el propio personaje que representa, como una momia nos la brinda Marshall, ¿era necesario?. Otros personajes, como el de Kate Hudson, no aportan nada al film, salvo un número musical salvable. La chica hace lo que puede, demasiado, para un papel que no da para más. Y, ¿Penélope Cruz? Cuesta creérsela así como su inglés. El botox de la Kidman es un lastre para su interpretación aunque como voz, da lo suyo como bien demostró en Moulin Rouge. La guinda de la cinta, aunque no es complicado, es una Marion Cotillard soberbia, zampándose al resto de sus partenaires. Y es que la francesa nunca defrauda. Su espectacular físico es la carta de presentación de una actriz que esta dando y dará mucho que hablar. Sus escenas son el único aliciente para mantener despierto al espectador.
Decepcionante ha sido el resultado final no por Marshall, que ya se le conoce, si no por sus actores. Además de no explotar unos números musicales que daban para mucho conforman el gran error de la cinta.

Lo mejor: Marion Cotillard
Lo peor: que ni siquiera los números musicales le hagan sombra a un guión falto de emoción

viernes 22 de enero de 2010

Las tortugas de Bigelow también vuelan

Bastan sólo cinco minutos de metraje para confirmar que a Kathryn Bigelow no le ha temblado el pulso a la hora de filmar una cinta donde predomina el riesgo ante todo. Rodada con cámara en mano, la directora ha logrado expresar a través de excelentes fotogramas la adicción a algo tan aberrante como la guerra.
The Hurt Locker nos brinda la oportunidad de conocer los pensamientos de un grupo de especialista en desactivación de explosivos dentro de un ambiente hostil aunque no indaga en todos los recovecos de esas mentes. Y ahí radica el fallo del filme. Apenas nos dan a conocer a los personajes, sólo sus acciones vislumbran un guión demasiado monótono para desembocar en unos cinco minutos finales tan explicativos como innecesarios.
Bigelow ha conseguido presentar un trabajo bélico o antibélico, como quiera verse, sin etiquetar a nadie. No juzga la adicción a la guerra. La labor primordial de la directora es limitarse a exponerla.
La historia, aunque sencilla, logra captar la tensión en cada escena donde la vida de los personajes pende de un hilo. En esas escenas que a falta de música, donde predominan los silencios, el espectador no deje de pensar:¡hostias!. Todo ello se consigue al no ser un film bélico al uso y esa es la característica a resaltar. Un producto diferente con una técnica brillante y unas interpretaciones que no desmerecen a pesar de quedarnos con más ganas de Fiennes y Pearce.


Mucho se ha especulado, por parte de la crítica, que The Hurt Locker puede ser la vencedora en los próximos Oscar. No es por quitar méritos a la cinta de Bigelow, pero creo que todo se debe más bien a una estrategia de marketing para explotar el morbo de competir con su ex-marido, James Cameron.

Lo mejor: la tensión de los primeros veinte minutos.
Lo peor: su sobrevalorada campaña haciendo que el espectador no llegue a alcanzar sus espectativas.

martes 19 de enero de 2010

La isla fantasma de Scorsese

Shutter Island. ¿Verdad que estas dos palabras han estado en boca de muy pocos? Incluso podría confundirse, por su título, con la mediocre serie estadounidense Harper´s Island. Por el contrario si nos suena y mucho el nombre de uno de los mejores directores de todos los tiempos: Martin Scorsese. Pues bien, apenas en un mes llega a nuestras pantallas una de las mas prometedoras obras del cineasta. Tras el premiado remake de Infiltrados, Scorsese nos regala una joyita de thriller con la cuarta colaboración del infravalorado Leonardo Dicaprio.
Basada en la novela homónima de Dennis Lehane, autor de éxitos llevados a la gran pantalla como Mystic River o Gone Baby Gone, Shutter Island nos adentra en Ashecliffe, un hospital psiquiátrico dónde dos agentes federales encarnados por el mencionado Di Caprio y el siempre cumplidor Mark Ruffalo deben investigar la desaparición de una asesina interna en dicho centro donde nada ni nadie es lo que parece.
Hace algo más de dos años tuve la ocasión, a sabiendas del proyecto de Scorsese, de leer la novela. El único actor confirmado en aquel momento era el protagonista de Titanic. Mi mente daba vueltas imaginando quien podría formar parte del elenco y desde el inicio de la novela pensé en Mark Ruffalo como el Watson de Dicaprio. Una novela donde el ritmo no se pierde en ninguna de sus páginas hasta llegar a un final tramposo. El gran error de la Paramount, productora de la cinta, fue no apostar por ella en la carrera al Oscar. Achacando motivos económicos se retrasó desde finales de verano de 2009 hasta el próximo 19 de febrero.Y es que un thriller de semejantes características con un elenco de actores formado por Ben Kingsley, Patricia Clarkson, Michelle Williams y Jackie Earle Haley entre los anteriormente mencionados es para no pensárselo y tirarse a la piscina.

miércoles 13 de enero de 2010

Los Otros. Lo mejor de Amenábar

A pesar de que no coincido con ello, no sorprende que el mejor trabajo de Alejandro Amenábar haya sido su primera película con tintes internacionales. Según la mayoría de vuestros votos, la cinta protagonizada por una Nicole Kidman sobresaliente se merece ese primer puesto. Indudablemente Los Otros es un gran filme, cuenta con una técnica brillante y un guión sorprendente aunque tuvo la mala suerte de que Shyalaman se le adelantara un año con el reconocido Sexto sentido pero ante todo es de agradecer al director chileno que nos acercara ese terror psicológico tan poco cultivado en nuestro país.
Considero que Tesis debería haber sido la vencedora, porque nunca una ópera prima nacional fue tan buena.

lunes 11 de enero de 2010

Quiniela Goya 2010

Mejor Película El duelo está servido entre Ágora y Celda 211. Amenábar siempre ha contado con el apoyo de la academia pero este año tiene una dura competencia y es que el último trabajo del mallorquín, Daniel Monzón, lleva todas las papeletas en forma de nominación para convertirse en la gran triunfadora de la noche. Dudo mucho que los académicos quieran dejar a la sala y a la audiencia con la boca abierta premiando a la mediocre El baile de la Victoria o hacer doblete con El secreto de sus ojos.

Mejor directorEsta categoría debería ir cogida de la mano junto a la de mejor película y guión, de no ser así, es un sinsentido. Sin embargo de esto entiende mucho la academia y en esta edición Alejando Amenábar se llevará el cabezón a casa por acercarnos Alejandría como pocos directores nacionales pueden hacer.

Mejor actorEste Goya ya tiene dueño. De lejos la mejor interpretación masculina ha sido la de Luis Tosar. No hay duda ni siquiera posibilidad de pensar en una alternativa.

Mejor actrizHe aquí la categoría más interesante desde mi punto de vista. No hay nada dicho. El Goya de Maribel Verdú por Siete mesas de billar francés está muy reciente. Penélope Cruz sabe que este año tiene que ceder su premio, su interpretación en los abrazos rotos no ha estado a la altura de anteriores trabajos. Por tanto, el duelo de féminas se encuentra entre Rachel Weisz y Lola Dueñas. ¿Irán de alternativos los académicos y se atreverán a premiar a una actriz internacional en un papel para nada redondo? Lo dudo.

Mejor actor de repartoRicardo Darín parte con ventaja y tal vez se lleve el gato al agua. Raúl Arévalo podría hacerle sombra. El reparto de Celda 211 se quedará fuera seguramente en esta categoría.

Mejor actriz de repartoSiento predilección por Marta Etura y por eso mismo se que esta nominación sobra. No es su mejor papel ni debería estar nominada. No empatizo con Verónica Sánchez y considero que realiza la mejor interpretación de su carrera en Gordos. A pesar de todo, mi voto va para la cómica Pilar Castro (ya se lo merece).

Mejor dirección novelÚltimamente la ESCAC vende y nos ofrece profesionales algo verdes pero con ideas muy maduras. Mar Coll puede subir al escenario a recoger su premio salvo que le pongan la zancadilla Álvaro Pastor y Antonio Naharro.

Actor revelaciónPremio previsible y no por ello desmerecedor. Premiado en San Sebastián como mejor actor,Pablo Pineda es el aspirante al Goya con mayores posibilidades. Aunque ojo a Gorka Otxoa.

Actriz revelaciónPedazo actrices las nominadas. Blanca Romero ya saborea su Goya, pero desde luego ni Leticia Herrero ni la joven Nausicaa Bonnin lo desmerecen.

Guión original

Mi categoría preferida se la llevará Ágora, aunque el último trabajo de Amenábar no cumplió las expectativas, la academia compensará tanta inversión. Si el premio fuera para Gordos no me desilusionaría.

Guión adaptado

Espero y deseo que se premie el guión de Celda 211, si gana película deberá alzarse con el guión.

Estas son las categorías principales, las técnicas recaerán en su mayoría en Ágora llegando a superar en premios a la que considero la mejor película española de este año: Celda 211. Aunque ya se sabe con nuestra imprevisible academia nada está dicho y Jaime Rosales sabe mucho de eso.

Y para ti ¿cuáles se merecen el Goya?

domingo 10 de enero de 2010

Cuestión de fe ... en los Coen

Cada nuevo trabajo de los hermanos Coen me deja en un estado de incomprensión que roza el cabreo. Una vez más y para no variar las expectativas suelen ser altas, ya sea por sus previas críticas favorables o por ese afán “gafapastil” de convertir en oro cualquier producto Coen.
Un tipo serio se me antoja, acorde al título, como una obra demasiado seria con un ritmo pausado hasta agotar, donde pequeñas pinceladas de un humor, en su mayoría negro, no dejan a flote un film que hace aguas desde el prólogo. El empeño de sus directores de hacer de cada obra un culto resulta muy evidente y a consecuencia de ello se produce el rechazo. Salvo para espectadores coenianos inconscientes de la realidad por su acérrima subjetividad, el film no se sostiene. Un guión injustificablemente lento y una temática de escaso interés al tratar una religión no tan carismática en nuestra nación aportan más tedio al film.
Por el contrario, es cierto que los Coen saben realizar inteligentes castings. Cabe recordar en anteriores trabajos a su musa Frances McDormand, Jeff Bridges o Javier Bardem, siempre personajes al límite o haciendo llegar al límite al espectador como en este último trabajo. Michael Stuhlbarg, desconocido para el público español en su mayoría, se labra un papelón de diez. Imposible no empatizar con su personaje. La gesticulación se convierte es su premisa para conseguir alguna sonrisa en el espectador.
El resto del reparto no desentona, desde luego es lo mejor de una cinta que sin ser la peor de sus directores no consigue llegar al aprobado.
Mención especial para la ambientación de finales de los ´70 y la banda sonora. Indiscutible acierto incluir en los créditos “Dance me to the end of love” de Leonard Cohen.

Lo mejor: el descubrimiento de su protagonista Michael Stuhlbarg
Lo peor: que se trate de vender como un producto pseudo-intelectual.

martes 5 de enero de 2010

+ que una BSO: Kill Bill

Muchos recordarán la banda sonora de la cuarta película de Tarantino por el famoso silbido que se implantó soberanamente en la mayoría de teléfonos móviles. Sin embargo Kill Bill comprende una de las mejores bandas sonoras que el cine nos ha regalado. En sus dos volúmenes se incluyen obras tan dispares como la melódica The lonely sepherd hasta el impagable Tu mirá de Lole y Manuel pasando por el temazo tan pegadizo de Shivaree Goodnight moon.
Nancy Sinatra tal vez se lleva la palma de oro al lograr incluir su tema Bang Bang en el trabajo más personal del peculiar director llegando a ser por excelencia el temazo del film.

lunes 4 de enero de 2010

La segunda revolución de Cameron

Un espectáculo en 3D donde predomina la forma al fondo. Avatar, la propuesta más arriesgada de James Cameron, ha aterrizado en las pantallas siendo un éxito. Tras un despliegue publicitario sin precedentes y un constante boca a boca, el último trabajo del director de Terminator II está en camino de conseguir ser la cinta con mayor recaudación de la historia. Corría el año 1997 cuando James Cameron revolucionó la industria cinematográfica con el naufragio del Titanic. Con Avatar está presentando lo que se ha dicho ser el nuevo horizonte del séptimo arte.
No cabe duda alguna que estamos ante un trabajo tan minucioso a nivel técnico como superficial a nivel narrativo. Sin embargo en esta ocasión la tecnología vence la batalla a una historia que no deja de ser interesante a pesar de ser predecible. Los detractores de la cinta se centrarán en el papel que juega el guión, si bien no desempeña el punto a destacar resulta una historia convencional pero en ningún momento llega a aburrir.

El mensaje anti-imperialista que proyecta el film es de agradecer en los tiempos que corren. Esta vez como pocas veces el alienígena es el hombre y no el monstruito que viene en naves espaciales con todo tipo de tecnología a invadir nuestro territorio. Hablando de territorio y tecnología, mención especial la recreación de Pandora donde cada roca brilla como auténtica o cada sombra roza la perfección. Nunca la técnica tridimensional ha adquirido semejante papel.

Lo mejor: la similitud del derrumbe del Árbol-Madre con el hundimiento del Titanic.
Lo peor: la emoción queda eclipsada por una técnica sobresaliente.
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